martes, 30 de diciembre de 2014

Canteos CLUM (82): A hostias en el Santo Sepulcro

Si un personaje tan CLUM como Jesús de Nazaret pudiera ver cómo se celebran actualmente estas fechas navideñas en las que se conmemora su nacimiento, posiblemente se replantearía muchas cosas sobre el ser humano. Igualmente se asombraría de ver los hechos que acontecen de vez en cuando en el lugar donde se supone que murió y fue enterrado: el Santo Sepulcro, en Jerusalén.

La custodia de este lugar sagrado para el cristianismo corre a cargo de representantes de cada una de sus diferentes confesiones de una manera tal que así:

Esta división no es fruto del azar, sino el resultado de siglos de disputas entre cada grupo para realizar el reparto de posesiones. No siempre de forma amistosa. 

Con relativa frecuencia surgen tensiones entre las confesiones y el resultado suele ser bastante CLUM: desde no ponerse de acuerdo en quitar una escalera de madera que hay desde hace un siglo y medio en su fachada hasta trifulcas que llegan a las manos, como la que sucedió hace unos años y que se explica con más detalle en este artículo, en el que extraemos su parte más jugosa:
"Celebraban los devotos de la confesión armenia (...) la fiesta que conmemora el hallazgo en el siglo IV de la cruz en la que se cree que Jesús fue crucificado. Los religiosos greco-ortodoxos exigieron la presencia de uno de sus sacerdotes en el interior del Edículo, el minúsculo templo que contiene la tumba de Cristo. Los armenios, que se disponían a iniciar su procesión, se negaron. Los greco-ortodoxos, a menudo rudos en el manejo de las muchedumbres que visitan el sepulcro, bloquearon la procesión. Y se armó el tumulto. Los monjes a puñetazo limpio eran perseguidos por policías israelíes que han entrado en el recinto con fusiles de asalto.
El padre Pakrat, del Patriarcado Armenio, ha asegurado que la petición greco-ortodoxa contravenía el status quo y los pactos que regulan la gestión del templo. Y ha añadido que sus rivales les atacaron primero. El arzobispo Aristarcos, prominente representante del Patriarcado Greco-Ortodoxo ha lamentado que la pelea estallar en semejante lugar y niega haber iniciado la reyerta".
Para ilustrar este hecho, un vídeo cortito. Las hostias que se calzan no son moco de pavo:


Visto lo visto y por si acaso, los encargados de abrir las puertas y de custodiar la llave del santuario desde el siglo XII son dos familias musulmanas que, a su vez, también tienen sus cosillas.

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