miércoles, 13 de mayo de 2015

Canteos CLUM (86): La City de Londres

Hay ciudades-estado actuales muy conocidas mundialmente, como el Vaticano, Mónaco y Singapur. Un poco más difusos son los paraísos fiscales, ubicados la mayoría de ellos en colonias británicas, llamadas actualmente Territorios Británicos de Ultramar. Un grado más de opacidad la ostenta la pintoresca fórmula jurídica llamada Dependencias de la Corona. Y el culmen del oscurantismo lo ostenta la City de Londres.

La ciudad histórica de Londres (Londinium) se encuentra incrustada actualmente dentro del Gran Londres y es, a casi todos los efectos, una ciudad-estado en la que viven oficialmente unas 7000 personas, pero trabajan casi 400.000. Una población flotante compuesta por abogados, consultores, oficinistas, intermediarios y una nutrida recua de delincuentes de guante blanco, que forman parte de un "ejército" que el escritor CLUM Enric González describe perfectamente en su libro Historias de Londres:
Desaparecido el imperio, algo queda todavía. Como tras una amputación, la City, cerebro de un sistema nervioso que envolvió el planeta con sus terminales, siente aún sus miembros desgajados, percibe en su interior la facultad de mover las piernas y brazos que ya no están. La City londinense es hoy la abstracción del imperio extinto, el territorio en el que la aristocracia conduce ejércitos a la victoria o al exterminio, la guerra diaria en que los jóvenes pueden abrirse camino gracias a una heroica acción en el campo de batalla enemigo -el mercado de bonos japoneses sustituye a la ciudadela de Jartum-, la metrópoli virtual donde se cierran miles de millones de transacciones y donde una ingente clase administrativa puede aún enriquecerse o, cuando menos medrar.
Como se dice en este artículo, el éxito de la City de Londres, que aporta aproximadamente el 10% del PIB del Reino Unido, se basa principalmente en el el idioma inglés, la existencia de un sistema legal claro y simple y la presencia en apenas dos kilómetros cuadrados de jueces, abogados, contables, banqueros y corredores de bolsa con enorme habilidad y experiencia, capaces de intercambiar información y hacer posible el cierre de una operación en cuestión de horas, si no de minutos.

Sin embargo, también cuenta con una serie de vericuetos CLUM que le hacen estar donde está:

· Tiene Ayuntamiento, Alcalde, recaudación de impuestos, policía y leyes propias.

· Cuando surgen problemillas, la City posee "mecanismos de autorregulación propios".

· Actúa por su lado, en algunas cosas, tal como lo hacen el resto de países que forma el Reino Unido, igual que Gales, Irlanda del Norte, Escocia o Inglaterra. El alcalde de la ‘City’ es elegido por los bancos, los "gremios" (guilds) y las grandes empresas. 

· Las leyes del país "no se aplican directamente" a la City.

· El toque kitsch británico lo aporta el hecho que la Reina de Inglaterra no puede entrar en la City sin pedir permiso antes al Mayor of London. 

Todas estas delicias han hecho que la City sea desde siempre una de las cunas de la piratería mundial desde los tiempos de Francis Drake, cuyos rentables saqueos eran financiados por los hombres de negocios ubicados allí en el siglo XVI, hasta los actuales, donde existen numerosas compañías y bufetes de abogados especializados en agilizar los trámites para el pago de los rescates de barcos y personas.

Igualmente, la enorme laxitud de sus leyes y la profusión de enormes lagunas en las mismas fomentan el clima propicio para blanquear enormes cantidades de dinero proveniente de dictaduras, prostitución, tráfico de drogas o tráfico de armas. Con todo ello, no es de extrañar que la City sea uno de los mayores opositores a la implantación de mecanismos de control como la conocida Tasa Tobin. 

En fin, una vez más los británicos juegan de forma CLUM sus cartas en el tablero mundial, lo cual les permite salir siempre a flote aun en los momentos de mayor dificultad.

Si quieres profundizar más en este canteo, mírate este documental.


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