viernes, 12 de agosto de 2016

Vacaciones CLUM: El drenaje del Mediterráneo

Nuestro querido Mar Mediterráneo, cuna de civilizaciones y hogar de millones de veraneantes durante estas fechas, fue objeto de investigación por parte de un arquitecto alemán CLUM llamado Herman Sörgel, tal y como nos cuenta este artículo.

Este tipo pensó que, tras la I Guerra Mundial, los países europeos debían limar asperezas y para ello propuso una solución a lo lo que podemos considerar como la madre de todos los desastres medioambientales: drenar el Mediterráneo. 

Según él y sus acólitos. este proyecto tendría múltiples ventajas: aportaría una enorme superficie para nuevas tierras de cultivo y, a través de una megapresa en el estrecho de Gibraltar, otra en el del Bósforo y otra en el canal de Suez, se generarían miles de millones de megavatios de electricidad. También alegaba que si algún país se ponía tonto se le cortaba la electricidad y punto. El proyecto se completaba con un túnel por el Estrecho y un puente que uniría Túnez y Sicilia.

El mismo Sörgel tenía otros planes en mente complementarios a Atlantropa. En África planteó hacer otra presa en el río Congo, cuyas aguas conectarían con el lago Chad, cuyo aumento de nivel generaría un nuevo río que cruzaría todo el Sáhara y desembocaría en Túnez, generando así "un segundo Nilo".
Al parecer el proyecto fue bastante popular en Alemania durante la República de Weimar, especialmente entre miembros de las élites judías, que veían con muy buenos ojos la posibilidad de aumentar la superficie de Palestina, proporcionando una mayor comodidad a los colonos hebreos.

Por contra, esta popularidad se vio mermada en zonas del Mediterráneo, donde ciudades como Valencia, Nápoles o Atenas perderían su esencia, pasando a ser dolorosas ciudades de interior.

Así que, cuando estos días vayas a pillar sitio a la playa de Benidorm, da gracias y disfruta de un lugar que quizás jamás habría existido.

Felices vacaciones.


viernes, 5 de agosto de 2016

Gente CLUM (89): Los guardias de tráfico robot de Kinshasa

Los robots van tomando cada vez más protagonismo en nuestra época, encargándose de numerosas tareas que hasta hace muy poco realizaban los humanos. Sólo hay que ver la polémica generada entre los trabajadores de Mc Donald's ante algunos experimentos que la compañía está haciendo para mejorar la eficiencia a la hora de hacer y servir hamburguesas.

En Kinshasa, la capital del Congo, el infernal tráfico y el nulo respeto hacia cualquier tipo de norma de circulación han llevado a las autoridades a instalar una serie de robots en los puntos calientes de la ciudad para que intenten poner un poco de orden al caos circulatorio diario.

Estos androides, fabricados por la empresa Women's Technologies con tecnología 100% congoleña, “van a permitir a la RDC figurar entre las grandes tecnologías del mundo," según las palabras de su directora, denotando un entusiasmo CLUM fuera de toda duda.

De momento la labor de estos guardias de metal no ha conseguido mejorar sustancialmente el tráfico de la ciudad, pero el respeto que los conductores les profesan es mayor que a sus homólogos humanos, ya que los robots -hasta ahora- no les vacilan y tampoco aceptan sobornos.


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