viernes, 15 de enero de 2016

Gente CLUM (85): Theo Jansen

Este fin de semana finaliza la exposición dedicada a Theo Jansen en la Fundación Telefónica de Madrid. Si todavía no has ido a verla y andas por la capital, no dudes en acercarte a ver a uno de los artistas más CLUM de los últimos tiempos.

Probablemente ya conozcas a este hombre, cuya popularidad creció a escala planetaria a raíz del famoso anuncio que BMW le dedicó hace unos cuantos años, en el que se hacía un breve resumen de los principios que le han llevado a hacer estas esculturas extremas: el de crear formas de vida autosuficientes, capaces de sobrevivir y perpetuarse en su hábitat.


Las llamadas "bestias de la playa" no solo son capaces de moverse de forma absolutamente hipnotizante, sino que su complejidad va más allá que el simple desplazamiento. Para empezar, todo su funcionamiento usa como única fuente de energía el viento. Es el alimento del artefacto, el cual posee su propio "sistema digestivo", cuyas velas corresponderían a la boca y una batería de botellas de plástico al estómago. El movimiento de las velas insufla aire a las botellas a través de complejos engranajes, de forma que una vez que se alcanza la presión necesaria, la escultura comienza a andar, impulsada por un "corazón" de válvulas que producirán una presión alterna.

Hasta aquí la cosa mola, pero como toda la gente CLUM de bien, Theo Jansen lo lleva al jodido límite, dotando a sus criaturas de inteligencia propia, es decir, de capacidad de anticipación.

El hábitat natural de las bestias errantes son las playas de la Haya, en las que el viento circula predominantemente de forma paralela a la costa y una gran parte su superficie está formada por arena dura o crujiente. Esta es su situación natural, que evidentemente puede truncarse cuando llega al mar por una parte o a las dunas típicas de la zona por otro; o cuando se encuentra un gran charco; o cuando el viento es excesivamente fuerte. Pues bien, Jansen va incorporando sensores que transmiten esta información a través de unos nervios al "cerebro": un computador neumático capaz de tomar decisiones de forma autónoma según sea la contingencia a afrontar. Todo este proceso -repetimos- utiliza únicamente el viento como fuente de energía.

Y ahora, tras esta gruesa pero didáctica explicación de sus movidas, a disfrutar de este vídeo.


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